viernes, 19 de noviembre de 2010

charla charla que algo se te escapará.

Mi viejo le charletea hasta el fin a cualquier persona que le hable, tal es uno de los mejores casos de cuando se quedó hablando media hora de cualquier cosa con el enano de un tenedor libre en Brasil, situación de la que hasta hoy nos reimos con mis hermanos.
Esta mañana no resistió el poder del habla del conductor del remisse que tuvimos que tomar a la mañana por que el auto estaba en estado de coma. Cuestión que meta charla... y a los 15 minutos no dejaban de debatir temas, a los 20 se hacían chistes y a los 25 el remisero peló confianza tal que en una tira "Si por que mi mujer es de esos casos que hay que pegarle para que pare de hablar" y mi viejo, siendo el gran hablador de la buena pipa, se calló en un silencio que duró eternos 30 segundos extremadamente tensos para lo que son estos dos desquiciados de la charla. Suerte que ya nos teníamos que bajar y el tema cambió a la tarifa.

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Rompa el silencio, pues.