sábado, 13 de agosto de 2011

a este paso jamás voy a encontrarme en situaciones frente a un televisor que me devuelvan las ganas de verlo periódicamente





Estabamos comiendo muy civilizadamente con mis dos hermanos en la cocina, y no me explico por qué, viendo el programa de Repetto -o cómo diablos se escriba, a mi siempre me remite a Gepetto-, y saltan a cantar 3 mujeres próximas a, o en plena menopausia cantando "Yo soy lo que soy" y haciendo la gran te-cierro-los-ojos-cuando-canto-porque-asi-parece-que-tengo-una-potente-voz, quedando como tremendas wannabes de Particia Sosa(que también me deprime de sobremanera). 
A todo esto, mientras yo me atragantaba con una porción de pizza riéndome y decidiendo quién se llevaba el premio al pelotudo del año; si el tecladista en el medio de la nieve, si la que movía las caderas como si todavía no se hubiera sacado el consolador que usó la noche anterior, o la perturbante mujer a la que filmaban en un puerto (¿Por que carajo la filmaban en un puerto? ¿alguien me lo puede explicar?), mi hermano mayor, con fineza digna del principe de gales, se tira un sonoro pedo, lo que me lleva entre risas a sentarme en el comedor del living escapando mientras podía y diciéndole después, asomándome por la puerta "Está bien que estas tres verguenzas para la raza humana canten para la mierda, pero no tenías por qué hacerlo redundante...".

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